La Oficina de Resiliencia participó en el Urban Resilience Summit 2019 en Rotterdam

La ciudad de Rotterdam, Países Bajos, fue la anfitriona que recibió a los referentes de resiliencia urbana en la cumbre de este año, el evento bianual que nuclea a los directores de resiliencia de las ciudades (CROs por su sigla en inglés), consultoras, ONGs y otros expertos y ciudades que forman parte de la Red 100RC. El encuentro se realizó del 8 al 11 de julio pasado y fue organizado conjuntamente con el Municipio de Rotterdam. Algunos de los temas que se abordaron son: convivencia con agua en la ciudad, el aumento del nivel del mar, la seguridad cibernética, soluciones para una economía circular, distritos resilientes, la transición energética y la ciudad inclusiva.

Rotterdam es vista en todo el mundo como una precursora en el campo de la adaptación al cambio climático y la gestión del agua. Con casi el 80% de la ciudad por debajo del nivel del mar y uno de los puertos más grandes del mundo, la ciudad acumula siglos de experiencia en materia de resiliencia. Por ello, Rotterdam ofreció a los miembros de la red una oportunidad única para conocer en profundidad los diversos proyectos innovadores que están llevando adelante.

Durante el evento se realizaron diferentes actividades: talleres, sesiones de trabajo temáticas y Living Labs, de los que participaron miembros de la Oficina de Resiliencia. Los Living Labs permitieron que los participantes de la Cumbre pudieran experimentar la resiliencia de primera mano, a partir de una serie de visitas a obras e intervenciones de resiliencia en Rotterdam y sus alrededores, así como charlas con los actores que han intervenido en su diseño e implementación.

Living Labs

Una de las visitas fue al Distrito ZoHo, que constituye un ejemplo de un número creciente de proyectos que están surgiendo en Rotterdam, con el objetivo de mantener a las comunidades más seguras frente al cambio climático. El distrito cuenta con espacios que ayudan a prevenir inundaciones locales, con un jardín público actuando como una esponja de lluvia.

Otros de los sectores recorridos es la plaza de agua Benthemplein. Finalizada en 2013, el espacio posee la capacidad de recoger el exceso de agua de lluvia de los edificios y calles circundantes y almacenarlo temporalmente, para prevenir inundaciones. Este es un ejemplo de cómo una obra puede cumplir varias funciones, como espacio público y retardador pluvial, mejorando así la relación entre inversión y beneficios económicos, sociales y ambientales.

Por otra parte, se realizó una visita a una granja urbana, un espacio de mil metros cuadrados en la azotea de un edificio, que cuenta con un sistema de riego de alta tecnología. Lo innovador de esta granja es que ha dado lugar a un pequeño negocio de venta de flores comestibles y miel para servir a los restaurantes cercanos. El sistema de riego de la granja está conectado al sistema de predicción climática, lo que permite saber cuándo se deben vaciar los reservorios para dar lugar al agua de lluvia.

Por último, otro de los proyectos innovadores de la ciudad son los techos verdes. En la actualidad, la ciudad cuenta con 360.000 metros cuadrados de techos verdes y paneles solares, lo que contribuye a la prevención del riesgo hídrico y la mejora del medio ambiente. Para monitorear el progreso de la ciudad en lo que respecta a la construcción de techos verdes, Rotterdam ha estado trabajando con una tecnología que permite analizar el área de superficie de los techos verdes con mayor precisión, utilizando fotografía aérea, imágenes de satélite y técnicas basadas en inteligencia artificial.

Ciudad modelo

En palabras de miembros de la Oficina de Resiliencia: “Rotterdam es una ciudad modelo, donde las autoridades, los ciudadanos y la comunidad entera, ha comprendido lo que significa vivir con el agua y con la naturaleza en general. A su vez, reconocen que el cambio climático es una realidad a afrontar hoy, y actúan en consecuencia. Los proyectos como las plazas de agua y los retardadores pluviales enterrados bajo anchas avenidas o estacionamientos, o los programas como el de fomento a la construcción de techos verdes y colocación de paneles solares en las terrazas, son sólo algunos ejemplos donde la ciencia, la tecnología, la gestión pública y el compromiso ciudadano se combinan para incrementar la resiliencia de una ciudad. Santa Fe ha avanzado mucho en materia de gestión de recursos hídricos y convivencia con el agua, pero sin duda puede aprender de la experiencia de Rotterdam y los Países Bajos para mejorar aún más. Sería muy interesante que surgieran nuevas colaboraciones entre ambas ciudades en la temática de resiliencia y adaptación al cambio climático”.

Más información:

https://www.100resilientcities.org/summit/

https://www.resilientrotterdam.nl/event/urban-resilience-summit-2019

http://news.trust.org/item/20190716125257-pf47h/?fbclid=IwAR1auyTMtev6uTdJ6RVlE7WfbN99QNkimsXTt6OK0PoeqalSFawftgRJP5A