Antes de que decidas sumar una mascota a tu familia, recordá que un dueño responsable NUNCA…

  • Abandona a su mascota
  • Permite que deambule libremente en la calle
  • Permite que se alimente de basura o desperdicios
  • Permite que se reproduzca descontroladamente
  • Permite que su mascota pueda transformarse en un riesgo para la salud de la familia, vecinos, otros animales o el ambiente.
  • Mantiene un número de mascotas superior al que pueda cuidar responsablemente.

Además, es importante que te preguntes ¿Por qué querés tener un animal de compañía? ¿Tendrás suficiente tiempo para dedicarle? ¿Considerás como opción la esterilización? ¿Podés mantenerlo? ¿Tu ritmo de vida es compatible con un animal de compañía? ¿Podés tenerlo en tu casa? ¿Podés afrontarte a los imprevistos que puedan surgir con él?

Recordá que adoptar un animal es una resposabilidad muy grande, no lo decepciones llevándolo a tu casa si no lo decidieron antes adecuadamente. Una mascota requiere muchos cuidados y atención, siempre preguntate si tu estilo de vida te permite tener la flexibilidad que se requiere para aclimatarte con tu nueva compañía y poder darle la posibilidad de realizar ejercicios y salir a pasear. Además, no olvides que también implica un compromiso económico contínuo: además de los alimentos deberás llevarlo al veterinario con regularidad, comprarle juguetes y una cama donde pueda descansar.

No olvides de un detalle importantísimo: Si sos inquilino, consultá siempre al dueño de la casa si te permite tener una mascota, y si vivis en propiedad horizontal asegurante que el reglamento del consorcio te lo permita. Además, pensá muy bien con quién podés dejarlo cuando te vas de vacaciones.

La adopción es para toda la vida del animal, tomá conciencia de la responsabilidad que eso significa.

 

 

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