Intoxicación por monóxido de carbono

El monóxido de carbono (CO) es un elemento químico gaseoso altamente tóxico, menos denso que el aire, y que se dispersa con facilidad, sin color ni olor, que no irrita las mucosas (ojos, cavidad bucal), impidiendo de esta manera reconocer su presencia, por lo que se lo conoce como “el asesino invisible”.

Se produce por la combustión incompleta del carbono presente en materiales tales como leña, carbón de leña, gas, kerosene, alcohol, gas oil, nafta. Constituye una de las principales causas de muerte por envenenamiento para todas las edades, tanto en nuestro país como a nivel mundial. Cada año mueren muchas personas como consecuencia, siendo la mayoría de ellas prevenibles y evitables. Gran parte de los casos están relacionados con el mal uso de braseros o el deficiente funcionamiento de artefactos a gas, ubicados en ambientes no adecuados o mal ventilados, exposición a gases de motor en ambientes cerrados e inhalación de humo en el transcurso de incendios.

A la intoxicación con monóxido de carbono se la conoce como una  enfermedad simuladora, ya que el médico puede confundir el cuadro con otras afecciones, al compartir signos y síntomas con la gastroenteritis alimentaria, con las cardiopatías isquémicas y con distintas afecciones neurológicas.

Si bien el equipo de salud históricamente interviene cuando el problema ya se ha planteado no es menos cierto que puede tomar importantes responsabilidades en la promoción de la salud y en la prevención de riesgos. Sabemos que el conocimiento que tienen las personas acerca de los factores que causan inconvenientes en la salud es una condición para que puedan tener conductas saludables.

El cuerpo humano produce de forma continua ciertas cantidades de CO como producto final de los procesos biológicos del organismo, y así mismo lo utiliza como intermediario en varias reacciones enzimáticas, por lo cual es normal encontrar cierto nivel en sangre (1-2%)

De forma exógena se produce por combustión de elementos que contienen carbono en ambientes con poco oxígeno como:

– A nivel doméstico la producción de CO se origina en los artefactos que queman gas, carbón, leña, querosén, alcohol, o cualquier otro combustible. El gas natural no contiene CO en su composición, pero su combustión incompleta es capaz de generarlo. Entre los artefactos que queman gas, los más frecuentemente involucrados en los eventos de intoxicación son: calefones, termotanques, cocinas, hornos y calefactores (estufas infrarrojas, calderas en el interior del domicilio), cuando no están correctamente instalados o la ventilación de los ambientes es escasa.

La insuficiente entrada de oxígeno al quemador de una cocina, originado por el uso de un disipador de calor sobre la hornalla, constituye otro ejemplo de combustión incompleta y la consecuente generación de monóxido de carbono. Otras fuentes son los braseros, los hogares a leña, las salamandras (tanto a gas como a leña), las parrillas, las cocinas a leña o carbón y los faroles a gas.

– El uso de motores de combustión de automóviles son fuente abundante de Co al ambiente, y si están mal mantenidos, o sus escapes defectuosos, también para quienes viajan en ellos.

– La industria, sobre todo metalífera, minera, mecánica, almacenes de carga que utilicen maquinaria a combustión para movilizar elementos, etc.

– Los incendios son una causa muy frecuente de muerte por inhalación de CO, no solo por el ingreso de materiales de combustión sino por la falta de oxígeno que se produce al ser utilizado para la misma.

-Algunos aerosoles domésticos, e industriales, removedores de pinturas y quitamanchas tienen químicos relacionados que liberan de forma lenta CO al ambiente por volatilización, en cuyos casos la presentación de síntomas es lenta y progresiva si no se discontinua el uso.

– El humo de tabaco contiene concentraciones elevadas de CO. Esto provoca que  una  persona  que  fuma  20  cigarrillos  por  día  alcance un nivel en sangre de 5-10%. Lo mismo ocurre en fumadores pasivos cuando viven en ambientes con elevados niveles de humo de tabaco.

Síntomas

Los síntomas varían de una persona a otra y quienes están en mayor riesgo comprenden niños pequeños, ancianos, personas con enfermedad cardíaca y pulmonar, personas que se encuentran a grandes altitudes, fumadores y embarazadas. El monóxido de carbono puede causar daño a un feto.

Los síntomas de la intoxicación por monóxido de carbono pueden ser:

  • Problemas respiratorios (ausencia de la respiración, dificultad respiratoria o agitación)
  • Dolor en el pecho
  • Confusión, pérdida del conocimiento, convulsiones, alteraciones del juicio, irritabilidad
  • Mareo, Somnolencia (sueño)
  • Fatiga
  • Malestar y debilidad general
  • Dolor de cabeza
  • Hiperactividad
  • Palpitaciones
  • Náuseas y vómitos

Los animales también pueden envenenarse con monóxido de carbono. Las personas que tienen mascotas en casa pueden notar que sus animales se vuelven débiles o no responden, tras una exposición a monóxido de carbono, y a menudo, se enferman antes que los humanos debido a menor peso y porte.

Debido a que muchos de estos síntomas pueden presentarse con enfermedades virales, la intoxicación por monóxido de carbono frecuentemente se confunde con una de estas afecciones. Esto puede provocar un retraso para obtener asistencia. Por eso es importante dar todos los datos del entorno donde comenzaron los síntomas, sobre todo en época invernal, y la sospecha profesional.

Prevención

– Estricto cumplimiento de la legislación nacional y provincial, y de la normativa complementaria emitida por las autoridades de aplicación, ya sea en el ámbito de trabajo, doméstico, o en el ambiente.

– Mantener ventilados los ambientes donde hay fuentes de combustión.

– Evitar el uso de braseros de carbón, así como del horno y las hornallas de cocina para calefaccionar los ambientes.

– Seguir cuidadosamente las instrucciones de instalación, uso y mantenimiento de los artefactos. Usar el combustible apropiado y ventilar adecuadamente.

– Elegir artefactos que eliminan los gases de la combustión hacia el exterior.

– Evitar el uso de calefones en los baños.

– Evitar el uso de fuentes de combustión en dormitorios y baños.

– Hacer controlar por un gasista matriculado, en forma periódica (cada año y especialmente al comienzo del invierno), todos los artefactos domésticos a gas.

– No dejar encendidos los motores de los vehículos dentro del garaje. El humo puede concentrarse rápidamente en el ambiente.

– En lo posible, instalar en el hogar un detector de monóxido de carbono (CO).

– Evitar la quema en basurales a cielo abierto.

– Promover hábitos saludables, como realizar actividad física y disminuir el consumo de tabaco.

 

Contacto de interés

Servicio de Neurotoxicología

Hospital J.M. Cullen Tel: (0342) 457-3357 int. 267-268

 

Fuentes

Guía de Prevención, Diagnóstico, Tratamiento y Vigilancia Epidemiológica de las Intoxicaciones por Monóxido de Carbono. Programa Nacional de Prevención y Control de Intoxicaciones. Ministerio de Salud de la Nación. 2011.

Organización Mundial de la Salud

NIH. Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU

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