Cuidados en el invierno

Las bajas temperaturas que se registran en esta época del año, traen aparejadas ciertas complicaciones que repercuten en el cuidado de la salud.

Se incrementa la presencia de patologías de orden respiratorio, ya que circulan distintos virus que producen enfermedades respiratorias entre las que se cuentan la bronquiolitis –que afecta principalmente a niños pequeños y lactantes–; la enfermedad tipo influenza (ETI) o gripe; las infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) y las neumonías.

Además, debido a las medidas que toma la población para calefaccionar el hogar, aumenta el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono, un gas inodoro e incoloro, no irritante, producto de la combustión de diferentes elementos que contienen carbono, y altamente tóxico.

Ante este panorama, es que deben tomarse ciertas medidas de prevención especiales en la época invernal.

Vacunación

Tener al día las vacunas incluidas en el calendario Nacional reduce las complicaciones en la salud y la mortalidad por infecciones respiratorias, en especial en bebés, niños/as, embarazadas, personas con enfermedades crónicas y adultos mayores.

Deben vacunarse con vacuna antigripal: mujeres embarazadas (una dosis en cualquier momento del embarazo); mujeres puérperas (hasta 6 meses de haber tenido su bebé); niños/as entre 6 y 24 meses de edad (dos dosis separadas al menos por 4 semanas); mayores de 65 años, trabajadores de la salud y personas entre 2 y 64 años con enfermedades de riesgo (con receta médica).

Con respecto a la vacuna contra el neumococo (para la neumonía), esta bacteria, que habitualmente puede encontrarse en la garganta o las vías respiratorias de los seres humanos, puede provocar enfermedades graves como la neumonía y la meningitis. Por eso, los niños menores de 12 meses deben recibir tres dosis de la vacuna y los niños entre 12 y 24 meses se tienen que aplicar dos dosis. Además, adultos mayores de 65 años también deben colocarse al menos una dosis, y en casos determinados repetirla dentro de los 10 años.

Lavado de manos

La mayoría de las actividades que realizamos a diario requieren el uso de las manos, y consecuentemente, muchas enfermedades, desde gastrointestinales a respiratorias, se transmiten por ellas. Los virus respiratorios pueden mantenerse en los elementos inertes hasta 48 hs, e ingresar por los ojos o vía respiratoria si los tocamos y nos llevamos las manos a ellos.

Por esto, la higiene de las manos es una medida preventiva fundamental no sólo en el invierno sino a lo largo de la vida. Está demostrado que es una de las acciones principales para evitar la transmisión de enfermedades agudas.

El correcto lavado de manos conlleva:

  • Utilizar agua limpia, preferentemente potable
  • Utilizar jabón en cualquiera de sus formas, si hay acceso a forma líquida, mejor.
  • Lavar por al menos 20 segundos, sin olvidar las muñecas y el dorso.
  • Enjuagar con abundante agua.
  • Secar con toalla o papel descartable, y con este elemento, cerrar la canilla. No volver a tocar con manos limpias.
  • Repetirlo las veces que sea necesario.

Medidas generales de prevención 

Alimentar a los bebés exclusivamente con lactancia materna hasta los 6 meses, agregando a partir de esa edad alimentos complementarios adecuados.

Aplicar a los niños todas las vacunas del Calendario Nacional.

Evitar el contacto de los niños con personas afectadas por enfermedades respiratorias.

Lavarse frecuentemente las manos, sobre todo antes y después de ir al baño, preparar comida o cambiarle los pañales al bebé.

Cuidar el aire interior de las viviendas, evitando el humo de cigarrillo o de leña, y ventilando las habitaciones donde hay brasas o una llama (porque producen Monóxido de Carbono). Aún con calefacción encendida, mantener alguna ventana entreabierta, y/o en instalaciones de gas, respetar las normativas de ventilación de los ambientes.

No encender autos en espacios cerrados, ni calefaccionar con hornallas de cocina.

Cuidar la casa de la humedad, evitando que se junte vapor en los ambientes para que no se desarrollen bacterias o moho. Ventilar los ambientes por dos horas al menos una vez al día.

Estornudar siempre en el pliegue del codo y no en las manos.

Mantener buena higiene de las manos constantemente, anteponiendo el lavado de manos al uso de alcohol, cuando está disponible, sobre todo luego de estar en contacto con enfermos, y antes y después de tratar con niños/as y/o bebés.

Utilizar pañuelos descartables, y no reservar en bolsillos. Siempre descartar en tachos de basura con tapa. Higienizar las manos luego de ello.

Ante síntomas respiratorios importantes en adultos, o decaimiento, falta de apetito, tos, fiebre, mucosidad en vías respiratorias o dificultad para respirar en bebés y niños/as, consultar al médico y no auto medicar.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación