Por qué Santa Fe planifica todo el año frente al riesgo hídrico
La ciudad de Santa Fe está ubicada en una planicie, entre la margen derecha del río Paraná y la margen izquierda del río Salado, y creció históricamente ocupando territorios inundables. Esa combinación de emplazamiento y crecimiento urbano explica por qué la ciudad enfrentó inundaciones de distinta magnitud a lo largo de su historia, y por qué la gestión del riesgo hídrico es una política sostenida y no una respuesta puntual ante cada evento.
Hoy viven en la ciudad más de 400.000 vecinos y vecinas, distribuidos en unos 150.000 hogares.
El sistema de defensa contra inundaciones tiene 64 km de terraplenes, 60 km de canales a cielo abierto y 400 km de desagües entubados. Entre 2023 y 2026, la Municipalidad intervino 250 km de canales —con un promedio de cuatro intervenciones anuales por tramo— y 250 km de desagües entubados, más 1.100 horas de intervenciones puntuales.
Además, se hicieron obras de profundización y recuperación en 17.000 m3 en reservorios intermedios.
El presupuesto anual estimado en licitaciones de desobstrucción y limpieza asciende a $3.000 millones de pesos.
El Sistema de Alerta del ENSO advirtió sobre El Niño: las condiciones se intensificarán hacia el invierno del hemisferio norte 2026-27. El índice Niño-3.4 registró +0,7 °C, con anomalías en los vientos del Pacífico Ecuatorial Central que refuerzan el pronóstico.
Según el NOAA CPC (junio de 2026), la probabilidad de El Niño para el trimestre octubre-diciembre es del 83% (23% intensidad débil, 27% moderada, 20% fuerte, 13% muy fuerte, 17% de probabilidad de que no se desarrolle).
Es importante saber, que la mayor probabilidad de El Niño implica para nuestra región un aumento de la posibilidad de ocurrencia de lluvias intensas, pero no la garantiza.
El escenario se monitorea con datos de organismos nacionales e internacionales, no con proyecciones propias sobre la altura futura del río.


